El rastro de un santo en Sierras Gordas

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El padre Rudolph Juárez, a la derecha, posa con su guía frente a la iglesia de la Misión de San Miguel Concá, dedicada a San Miguel Arcángel.

Por: Dan Russo
El Mensajero Católico

DAVENPORT — Mientras el padre Rudolph Juárez conducía recientemente en una camioneta SUV Volkswagen con aire acondicionado a través de la Sierras Gordas, pensó en los viajes empapados de sudor del padre Junípero Serra y sus hermanos frailes, quienes habían avanzado paso a paso por esta escarpada zona del centro de México siglos atrás.

“Caminaba con sus hermanos franciscanos a dondequiera que iban”, dijo el párroco de la parroquia de San Antonio en Davenport. “Se tomaba en serio su voto de pobreza. No tenían caballos. El caballo era el equivalente a un auto de 50,000 dólares de hoy”.

El párroco de la parroquia de San Antonio en Davenport ha visitado México con regularidad desde hace muchos años. Con frecuencia realiza labor pastoral con las hermanas del Sagrado Corazón en la Arquidiócesis de Morelia; sin embargo, este viaje fue diferente. Durante una peregrinación de 10 días el mes pasado que comenzó el Lunes de Pascua, el nativo de las Quad Cities siguió el camino de uno de los evangelizadores más famosos en la historia del continente. El padre Juárez visitó cada una de las cinco misiones que San Serra fundó en México.

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“Había querido hacer esto desde hace unos años”, dijo el padre Juárez. “Poder lograr tanto. Qué enorme impacto tuvieron (los misioneros franciscanos) en la historia, y algunos de ellos en tan poco tiempo”.

Después de construir en la década de 1750 una serie de iglesias y complejos habitacionales destinados al ministerio de los pueblos indígenas, el sacerdote nacido en España, canonizado en 2015, se dirigió al norte, hacia la actual California, donde fundó 21 misiones adicionales.  Sierra Gorda significa “Fat Mountains” en inglés. La tribu Pame, de la cual muchos se convirtieron al cristianismo, trabajó con los franciscanos para construir las comunidades. La arquitectura de las cinco iglesias de las misiones es asombrosamente única porque los edificios combinan influencias artísticas de la cultura europea, indígena e incluso árabe. Todavía funcionan como parroquias católicas activas.

“A través de su trabajo (del pueblo Pame) y el servicio de los misioneros, construyeron estas hermosas iglesias que los albergarían a ellos y a las futuras generaciones”, dijo el padre Juárez, cuyos abuelos y padre inmigraron a los Estados Unidos desde ese país. “Dondequiera que vayas en México hay un recordatorio de la fe católica… Al mismo tiempo… algunos (mexicanos) todavía están sin iglesia”.

Después de bajar de un barco en Veracruz, Serra caminó más de 250 millas hasta la Ciudad de México. En el camino, la picadura de un insecto se le infectó, dejándole una cojera que padecería por el resto de su vida.  Su legado y el de otros misioneros católicos españoles se vió complicado por las acciones del gobierno español, que gobernó la “Nueva España” durante 300 años, de 1521 a 1821. Las autoridades españolas en ocasiones ejercieron la violencia y explotaron a los pueblos indígenas.  En 2020 y 2021, los críticos de San Serra en los EE. UU. comenzaron a vandalizar estatuas que lo representaban, incluida una en los terrenos del capitolio de California. La legislatura de California aprobó el Proyecto de Ley de la Asamblea 338, el cual acusaba al misionero de “esclavitud tanto de adultos como de niños, mutilación, genocidio y agresión contra mujeres”. Los registros históricos muestran que el santo no cometió atrocidades ni aceptó la injusticia de manera pasiva. Los documentos aportan pruebas de que defendió a los indígenas. En 1773, redactó la “Representación”, un informe legal de 32 puntos, y viajó 2,000 millas a la Ciudad de México para presentarlo ante el virrey español. La propuesta incluía disposiciones para proteger a los nativos de California de los abusos de los soldados y para asegurar sus derechos legales.

“La realidad es que juzgamos con nuestros estándares actuales algo que fue histórico”, dijo el padre Juárez. “Durante el período colonial, hubo debates en España sobre este nuevo pueblo indígena. Si estas personas son seres humanos y poseen un alma, son dignas del bautismo y del nuevo estatus como cristianos. Había un corazón involucrado allí y un deseo por la salvación de las almas”.

El padre Juárez pudo celebrar una misa en la misión principal de la Sierra Gorda en Jalpan, donde hay una estatua de San Junípero Serra, el “patrono de la misión permanente de la Diócesis de Querétaro”.

“Lo que aprendí fue la atemporalidad de la fe y la evangelización. Para mí, todos estamos en un estado de trabajo misionero permanente”, dijo el padre Juárez.

El padre Juárez continúa brindando apoyo a los inmigrantes de México y otros países. “La razón de mi esperanza es la continua novedad del llamado a la fe y a la santidad. El trabajo que hacemos es el trabajo de Dios”.


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