Dear Brothers and Sisters in Christ,
National Catholic Schools Week, an annual celebration of Catholic education, will take place the week of Jan. 25-31. As I write to you today, I am filled with gratitude for the vibrant faith I witness in our Catholic schools across the Diocese of Davenport. In my visits to classrooms and conversations with students, I see the joy and hope that spring from living their baptismal promises. These moments remind me that Catholic education is not only about academics — it is about forming hearts that reflect Christ’s love and hands ready to serve.
This year, we reflect on our baptismal journey. Our baptism is a lifelong call to transformation, and Catholic schools help us answer that call every day. Through the symbols of baptism — water, light, and oil — our schools invite students and educators to live with courage, humility, and grace. They teach that faith is not just learned but lived: in acts of kindness, in service to those on the margins, and in the daily choices that honor God’s love.
I have seen firsthand the difference this makes. Whether it’s a student leading a prayer, a teacher guiding with compassion, or a community rallying to help those in need, these are powerful signs of Christ’s presence among us. This is what it means to live our baptismal identity fully — bringing healing, hope, and light to the world.
I invite you to join me in supporting and celebrating our Catholic schools this week. Let us pray for our students, educators, and families, that they may continue to grow as disciples who embody the light of Christ and respond joyfully to God’s call. Together, may we renew our commitment to live our baptismal promises with courage and love, transforming our homes, parishes, and communities into places of hope and grace.
With gratitude and blessings,
Most Reverend Dennis G. Walsh
Bishop of Davenport
Celebrando una fe viva en nuestras escuelas
Queridos Hermanos y Hermanas en Cristo:
La Semana Nacional de las Escuelas Católicas, una celebración anual de la educación católica, se llevará a cabo la semana del 25 al 31 de enero de 2026. Mientras les escribo hoy, me siento lleno de gratitud por la fe vibrante que presencio en nuestras escuelas católicas en toda la Diócesis de Davenport. En mis visitas a las aulas y conversaciones con los estudiantes, veo la alegría y la esperanza que surgen al vivir sus promesas bautismales. Estos momentos me recuerdan que la educación católica no se trata solo de lo académico; se trata de formar corazones que reflejen el amor de Cristo y manos dispuestas a servir.
Este año, reflexionamos sobre nuestro camino bautismal. Nuestro bautismo es un llamado de por vida a la transformación, y las escuelas católicas nos ayudan a responder a ese llamado cada día. A través de los símbolos del bautismo — agua, luz y óleo — nuestras escuelas invitan a estudiantes y educadores a vivir con valentía, humildad y gracia. Ellas enseñan que la fe no solo se aprende, sino que se vive: en actos de bondad, en el servicio a los marginados y en las decisiones diarias que honran el amor de Dios.
He visto de primera mano la diferencia que esto marca. Ya sea un estudiante dirigiendo una oración, un maestro guiando con compasión o una comunidad uniéndose para ayudar a los necesitados, estos son signos poderosos de la presencia de Cristo entre nosotros. Esto es lo que significa vivir plenamente nuestra identidad bautismal: llevar sanación, esperanza y luz al mundo.
Los invito a unirse a mí para apoyar y celebrar nuestras escuelas católicas esta semana. Oremos por nuestros estudiantes, educadores y familias, para que continúen creciendo como discípulos que encarnan la luz de Cristo y responden con alegría al llamado de Dios. Todos juntos, que podamos renovar nuestro compromiso de vivir nuestras promesas bautismales con valentía y amor, transformando nuestros hogares, parroquias y comunidades en lugares de esperanza y gracia.
Con gratitud y bendiciones,
Rev. Mons. Dennis G. Walsh
Obispo de Davenport








